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Una vez superada la pandemia, la demanda de oficinas para arrendar en Bogotá ha aumentado de manera importante. El sector se reactiva y los precios suben.

Los altos porcentajes de vacunación y la disminución de nuevos casos de COVID-19 han hecho que lentamente se retorne a la presencialidad en el trabajo. Esto ha llevado al incremento en la demanda de oficinas para arrendar en Bogotá.

La capital colombiana cuenta, al cierre del tercer trimestre de 2022, con un inventario cercano a los 1.6 millones de metros cuadrados rentables. Los espacios están concentrados en mayor porcentaje en los corredores de Salitre, Dorado, Chicó y Santa Bárbara.

Salitre y Dorado cuentan con el 35% de este inventario, convirtiéndose en los pilares del desarrollo urbanístico, con proyectos desarrollados que cuentan con una alta demanda.

Sin embargo, en la medida en que la demanda va subiendo, la oferta decrece. En septiembre la disponibilidad fue de 162.990 metros cuadrados, un 17% menos que el mismo mes de 2021 y 5% menos si se compara el trimestre frente al mismo periodo del año anterior.

La falta de metros cuadrados disponibles se debe, en parte, a que hay varios proyectos en desarrollo que aún no están concluidos. Sin embargo, se espera que para finales del año entren al inventario 45.000 metros cuadrados en los 4 corredores principales.

A lo anterior se suma el hecho de que se registra una mayor tasa de absorción (número de metros rentados o vendidos frente al número de metros disponibles). Al cierre del periodo enero-septiembre de 2022 la tasa se ubicaba en 40.000 metros cuadrados por encima de la observada el mismo periodo del año anterior.

Como consecuencia, de acuerdo con un estudio de mercado realizado por la empresa Newmark, los precios de renta por metro cuadrado estarían incrementando en la ciudad y esta tendencia se mantendría debido al freno en el desarrollo de nuevos proyectos.

Los inversionistas y desarrolladores de proyectos inmobiliarios se mantienen, por ahora, reacios a emprender proyectos nuevos debido a la situación económica y política del país, que trae altos niveles de incertidumbre.

De acuerdo con algunos analistas, el aumento de los precios de los materiales de construcción incrementaría los costos del desarrollo hasta un nivel en el que, para mantener la rentabilidad, los precios de venta o renta quedarían por fuera de mercado, aumentando el riesgo de vacancias prolongadas.