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La arquitectura de Nueva York no para de reinventarse. The High Line, un parque lineal de 2.3 kilómetros de extensión, es sólo una muestra.

Si algo caracteriza la arquitectura de Nueva York es su impresionante horizonte de rascacielos y sus imponentes construcciones.

En medio de esta jungla de concreto, Elizabeth Diller, reconocida arquitecta y fundadora del estudio de arquitectura Diller Scofidio + Renfro, ha dejado una huella imborrable en la ciudad.

Su enfoque innovador y su habilidad para desafiar los límites han llevado a la transformación de algunos de los lugares más emblemáticos de Nueva York.

Uno de los proyectos más destacados de Diller en Nueva York es el High Line, un parque elevado construido sobre una antigua línea de ferrocarril elevada en el Lower West Side de Manhattan.

Esta línea férrea, que se usaba para transportar mercancías entre las fábricas de la zona, fue abandonada en los años 80.

En los años 90 Rudolph Giuliani, entonces alcalde de la ciudad, decide demoler la estructura.

Sin embargo, un grupo de vecinos de Chelsea iniciaron una lucha para convertir el lugar en un parque público.

Hoy es una hermosa vía, rodeada de flores, árboles y exposiciones temporales de arte. Desde arriba se pueden observar las calles y el tráfico de Nueva York.

Su éxito ha provocado un cambio total en el entorno, un boom inmobiliario. La antigua zona se ha rodeado de pisos y rascacielos de lujo, siendo hoy una de las zonas más costosas de la ciudad.

El High Line se ha convertido en un destino emblemático para los neoyorquinos y turistas por igual, que recibe cerca de 8 millones de visitantes al año.

Otro proyecto notable de Diller es The Shed, un centro cultural y de artes escénicas en el vecindario de Hudson Yards.

Este edificio innovador cuenta con una envolvente de acero y vidrio que se despliega para crear un espacio flexible y versátil.

Este centro cultural ha agregado un nuevo punto de referencia arquitectónico a Nueva York y ha impulsado aún más el desarrollo de Hudson Yards como un distrito cultural y comercial.

Además de estos proyectos emblemáticos, Elizabeth Diller ha dejado su huella en numerosos proyectos más pequeños, pero igualmente impactantes en toda la ciudad.

La renovación del Lincoln Center y la ampliación del MoMA (Museo de Arte Moderno) son algunos de ellos.

Su enfoque audaz y experimental ha desafiado las convenciones arquitectónicas y ha demostrado que la arquitectura puede ser una forma de arte y expresión.